domingo, 29 de septiembre de 2013

La brecha


Sobre el teletransporte, el subconsciente y la buena literatura.



Mucho más atrevido que Harry Houdini, Uri Geller no decía ser escapista, más aún, decía ser teletransportista, tal y como escribió en su autobiografía (Uri Geller,My Story, 1976) y que espero ninguno de ustedes lea salvo en su lecho de muerte, y solo y únicamente “pa las risas” justo antes de teletransportarse al Más Allá. Pues bien, el tristemente famoso Geller afirmó en este libro, del que se conocen dos únicas copias, la suya y la de su madre, que la teletransportación es posible y a él le sucedió. Y yo, Ave María Purísima - sin pecado concebida-, Padre, quiero confesarle que LE CREO. -¡Milagro hijo!- Padre… no sea iluso.
¿Puede ser la teletransportación equiparable a la pérdida momentánea de consciencia que ocurre en un orgasmo? Sí. Esto es algo que el ser humano descubre en solitario, a edades diferentes y que experimenta de forma más o menos satisfactoria. Para Uri Geller debió ser sublime. Tanto, que escribió un libro entero para contárnoslo.
Pero ojo, que cuando esta pérdida de consciencia se produce en otras circunstancias menos íntimas, es decir, cuando sucede y se tiene la puerta de la habitación abierta, es que algo está empujando al subconsciente a salir a la superficie y uno se descubre haciendo cosas nunca antes imaginadas. Porque cuando el subconsciente encuentra una brecha hacia lo consciente, agárrense amigos que vienen curvas: el asunto es solo equiparable a una posesión demoníaca de esas en las que acabas haciendo el pino puente como nunca antes en tu vida, y ya se sabe que pillo del Lucífero es porculero y cuando se encona… se lo pasa uno bien. Los síntomas más comunes en los primeros momentos son la desorientación, la negación, la culpabilidad y sobre todo un profundo “Ya coñooooo”. Tras esto, inevitablemente, los chacras se reorganizan y los propósitos de año nuevo caducan. Venda sus acciones, porque ya no es lo que era antes. Ahora es un producto altamente volátil.
      Sí, querido leyente. Enhorabuena. Se ha soltado usted la melena. Déjese arrastrar placenteramente por el torrente desbocado de su propia mierda. Y es que ya se sabe que un mal pedo está mejor fuera que dentro, y que hasta que no se huele no se sabe cuál ha sido su combustible. Así que afine usted bien el olfato y descubra el por qué de su podredumbre antes de que una flojera de esfínter le vuelva a pillar desprevenido.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

La muralla

La gran huida hacia delante


Sobre el escapismo, la bipolaridad (incluso la tripolaridad) y los catálogos de Media Markt.




Harry Houdini era escapista. Eso es algo que no se te escapa. Lo que quizás no sepas es que luchó durante gran parte de su vida contra la creencia en lo paranormal y en el espiritismo, y sin embargo entre los magos existe la tradición ritual de invocar a su espíritu cada 31 de octubre (coincidiendo con el aniversario de su muerte) Manda narices. 
Recuperando el hilo, que diría Teseo, vuelvo al escapismo. Esa práctica consistente en sacar los pies del tiesto sin que el respetable se percate de que estamos más fuera que dentro. Una técnica que parecería demodé de no ser porque la aplicamos a diario. 

Escapismo para no poner nombre y apellidos a lo que queremos, nos pasa, nos inquieta, nos gusta, nos disgusta, nos obsesiona... algunos además combinamos el escapismo, por solo un euro más, con extra de queso. Así llegamos a la madre de todas las cuestiones, ¿cómo lo hacemos? ¿Cómo encontramos el camino del baño por las noches, dormidos, sin gafas, con la luz apagada y descalzos? A tientas. Pues así vamos por la vida. A veces es mejor no encender la luz y hacer lo que tengas que hacer a oscuras para evitar sustos. Pero eso es muy triste, ¿o no? 

¿La vida es un sprint o una carrera de fondo? ¿La juventud es un divino tesoro, cogemos las rosas mientras podamos o regamos la sequoia para que crezca y dentro de tropecientosveinticinco años podamos tomar unos zumitos a la sombra? ¿Al que madruga Dios le ayuda o no por mucho madrugar amanece más temprano? ¿Amor fou o amor fóbico? ¿Compro ahora o me espero a que salga el nuevo modelo? El bottom line es que no sabemos a qué atenernos cuando se trata de tomar una decisión cuyos efectos creemos que tendrán cierta influencia y duración en nuestra vida. 

Sin embargo, nuestro cuerpo nos dice mucho antes que nuestro cerebro qué es lo que queremos hacer, por ese motivo -si pedimos consejo a varios amigos ante una disyuntiva- siempre daremos más crédito a la opinión que apoya la idea que intuitivamente hemos propuesto, votado y adoptado cuando la 'lógica' había salido un momentito de la sala porque no sabía qué frase poner en su estado de Whatsapp. 

Sabes lo que quieres aunque no lo pongas en palabras. A pesar de que lo escondas bajo litros de maquillaje salta a la vista que eres cangreja; por muy largo que te dejes el flequillo se sigue notando que se te ve el cartón... así que no te calientes el perolo. Recuerdas la frase esa que dice 'es lo que me pide el cuerpo', pues eso es lo que te quiero decir cuando te digo que abras los chakras de tu cuerpo, todos tus puertos USB, y dejes que la información fluya.

Una vez que los sensores, neurotransmisores, microchips y emisoras de radio piratas hayan encontrado tu sintonía y se conecten a ti conseguirás enterarte de las noticias de tus entrañas, que hablan más claro que tu cerebro, salvo que tus entrañas piensen con el culo, en cuyo caso, siempre nos quedará París.

El momento es ahora. Sea lo que sea que traes entre manos está pasando en este mismo instante; mañana no sé si seguirá existiendo, esperándote a que te decidas porque -como sabes- los catálogos de Media Markt tienen un plazo de validez para las ofertas que contienen... Si la duda es entre hacer o no hacer, hazlo! Si es entre mojarse o quedarse en la orilla, quiero verte chapotear como un cerdo en un lodazal! Si tu cabeza te da razones que a tu cuerpo le cuesta entender es que, "Houston, tenemos un problema", así que haz el favor de reiniciar el sistema y sigue tu instinto... y a Japón con esa mierda!