sábado, 28 de diciembre de 2013

El Banquete, Kundera y hola

Primera reflexión en Ducha Libre


Algunas de nuestras conversaciones son memorables. Madre Teresa y yo hemos hablado varias veces sobre la posibilidad de encontrar a tu “otra mitad” y del famoso Destino. En La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera, hay un fragmento que menciona el discurso que da Aristófanes en El Banquete, de Platón. Para aquellos que aún no hayan tenido la oportunidad de leerlo explicaré un poco de qué trata, ya que el discurso en sí es mucho más bello que el resumen que hago a continuación:

El Banquete de Platón, Giambattista Gigola 1790. Musei Civici di Arte e Storia (Brescia, Italia)


Antiguamente, las personas tenían cuatro piernas, cuatro manos, dos cabezas situadas en direcciones opuestas y dos órganos sexuales. Eran seres fuertes y orgullosos, tanto, que empezaron a conspirar contra los dioses para ocupar su lugar. Los dioses podrían haber acabado con ellos; medios tendrían de sobra, pero Zeus ordenó cortarles en dos mitades para debilitarles. Cuando las nuevas mitades fueron conscientes de su nueva fisionomía, empezaron a añorar a su otra mitad. Algunos se volvieron locos buscándola y otros murieron intentando recuperarla. El panorama debió ser bastante desolador, puesto que dentro de Zeus afloró la piedad. Entonces decidió trasladar los órganos sexuales hacia la parte delantera de los nuevos seres para que pudiesen hallar placer o encontrasen visos de unidad aunque fuese durante un rato. También les concedió la posibilidad de crear prole, siempre y cuando se juntasen una mitad masculina y otra femenina.

Conforme se lee a Kundera, el lector puede empezar a preguntarse:
- ¿En la vida estamos destinados a ser uno?: me gustaría subrayar “destinados”.
- ¿Dónde está mi mitad?: creo que habría que matizar “esa ansiada mitad que llevo buscando toda mi vida”.

Después podría seguir preguntándose:
- ¿Es esta mi mitad?
- ¿Cómo sé que esta persona es o no mi mitad? ¿Qué pruebas tengo de ello? “Estoy segura de que es mi mitad. Y no pasa nada si no lo es porque yo la amo y haría cualquier cosa por ella”. Pero y si se cruza en mi camino la que sí que es, ¿dejo a esta persona que tanto amo y voy detrás de mi otra mitad o me quedo como estoy?

Y tal vez:
- ¿Seré yo que soy rara y por eso no la encuentro?
- ¿Me falta algo?
- ¿Es que soy fea?: es mi favorita.
- ¿Por qué todos tienen pareja menos yo?
- ¿Por qué se besuquean tanto estos de enfrente? Que se vayan a un hotel, no que lo hagan aquí en el Metro, por dios, ¡qué poca decencia y decoro tienen los jóvenes hoy en día!
- ¿Por qué es tan bonita la navidad?
- ¿Por qué? ¿Por qué? ¡¡¿¿Por quéeee??!!

A mí me hubiese gustado mucho saber qué hacían esos seres bicéfalos antes de haber levantado la ira de los dioses. Para ellos, ser UNO tiene que haber sido lo mejor del mundo, ya que cuando les dividieron se desesperaron. ¿Cómo sería vivir un amor completo y estar con tu mitad en perpetua compañía? ¿Es algo que debería anhelar? Creo que la evolución nos ha acostumbrado a ser más o menos independientes y vivir de nuevo siendo un solo ser sería bastante agobiante hoy en día.

Podría seguir escribiendo sobre la fe que deberíamos tener (o no) en el Amor e intentar convenceros (o persuadiros) de ello; también podría profundizar y hablar sobre el Destino pero no me apetece.

Sin embargo, me gustaría recomendaros El Banquete. Por supuesto que no da las respuestas a las múltiples dudas que tengamos sobre el Amor (ningún libro lo hace) ni habla de cómo ser un buen anfitrión en las fiestas (jajaja, chiste malo). ¿Entonces por qué leerlo? Las obras filosóficas pueden ser muy entretenidas y esta es una de ellas. Cuando os apetezca leer disertaciones de este tipo, en menos de cien páginas encontraréis siete puntos de vista distintos, siendo el de Sócrates, en mi opinión, el mejor porque invita a la reflexión.

Hace unas semanas, a Madre Teresa y a mí nos abordó un chico en Fuencarral. Salíamos de una discoteca y nos dirigíamos hacia Cibeles. Intentó darnos conversación y ser simpático pero no era un buen momento. Era un mal timing. Días después escribí a mi amiga por Facebook perorando de noche sobre el mencionado mal timing y las inquietudes (llamémoslo así para que quede más elegante) amorosas que me quitaban el sueño. A raíz de ello me invitó a escribir en Ducha Libre. Una idea fantástica, al menos de momento. Así que muchas gracias por la invitación. Espero que sea la primera de muchas reflexiones absurdas de gente que no sigue sus propios consejos.  


viernes, 6 de diciembre de 2013

El hallazgo

Sobre la crisis de los 25, la locura como punto de encuentro y las Princesas Disney

Las chicas son guerreras. Aquí la princesa Jasmine callando un par de bocas.

Recientemente he descubierto que, contra todo pronóstico, voy camino de alcanzar una sobria, adusta y circunspecta madurez intelectual y emocional, algo que -ya te lo adelanto- no entraba dentro de mis planes, ya que pretendía ser una alocada y atolondrada (pero adorable) persona con delirios de Campanilla, flores en el pelo y dueña de un cerdo vietnamita que respondiera al nombre de Ringo.

Sin embargo, al llegar a esta etapa de los 25, año de transición donde los haya, -donde te das cuenta de que ya no tienes edad para ciertas cosas pero que tampoco quieres hacer cosas que consideras de pureta-, he descubierto que soy más sensata de lo que cabría esperar tratándose de una persona que duerme con un peluche en forma de galleta de jengibre humanoide. De modo que, en esta complicada edad, en la que el gerundio jurídico me viene a la yema de los dedos con más frecuencia de la deseada, me ha sido revelado el mayor de los secretos de esta vida, información top secret reservada sólo a unos pocos elegidos y que yo aquí, en este foro de dementes y de locura sin cura ni remedio que la remiende, en un acto de infinita filantropía, he decidido compartir con vosotros, queridos lectores, amigos y residentes en esta verde Tierra.

Este hallazgo no lo enunciaré con argot científico, ni tampoco será necesario resolver un logaritmo neperiano para entenderlo, sino que lo voy a reducir a una verdad universal, prosaica, llana y cierta como la vida. Se puede abordar desde diversos prismas pero la máxima es idéntica: todos estamos un poco locos pero nuestras locuras son diferentes, la cuestión es encontrar a un insensato que comparta nuestra insensatez, que hable nuestro mismo idioma. Porque lo que importa a la hora de la verdad no es que esa persona, ese trabajo, esa camiseta o esa ciudad sean 'objetivamente' perfectos, sino que sean perfectos para nosotros.

Los decanos de la psiquiatría y el psicoanálisis se hallan abrumados frente a este descubrimiento que, además, para mayor desconcierto de la comunidad científica, ha tenido lugar en España, país pionero en la desinversión en I+D.

Como puedes sospechar, desde el Consejo Editorial de DUCHALIBRE.BLOGSPOT.COM.ES, somos conscientes de que no hemos descubierto la pólvora, pero a veces es necesario recordar a las hordas de lectores de este espacio (patrocinado por Chilly) que hay vida más allá del verano, que hay que perseverar en la búsqueda del perfect match y que, cuando ese falla, es justo y necesario desempolvar el monóculo, tirar los dados de nuevo y volver a pasar por la casilla de salida. Porque hay algo ahí fuera que está hecho a tu medida (no es que haya 'un' algo, es que hay muchos 'algos', en realidad), así que no te quedes con lo primero que encuentres, porque te mereces más... ese 'algo' que te satisfaga a todos los niveles. 

Por esto y por otras muchas razones, hoy queremos nadar a contracorriente y desde aquí romper una lanza (o siete) a favor de las Princesas Disney, tan denostadas últimamente por una niña, un monstruo sin corazón, que las descalificaba de forma totalmente infundada.

A ver, niña, te voy a explicar un par de cosas que deberías saber antes de hablar y que aquellos que te han aplaudido parece que han pasado por alto: primero, las Princesas Disney son chicas que salen a buscarse las habichuelas, algunas abandonando la relativa comodidad de sus casas (véase Jasmine, que renuncia a ser princesa si eso significa que la casen con un cualquiera o Ariel, que decide jugársela y darle su voz a una bruja con ocho tentáculos a cambio de un par de piernas porque se ha enamorado de un humano y eso a pesar de que su padre es Tritón y es el Rey del Mar); segundo, hay que tener mucho valor para subirse en una maxicalabaza tirada por caballos que antes eran ratones o para salir a buscar al loco de tu padre y ofrecerte como prisionera de por vida de un bicho gigante que vive en un castillo donde los armarios se comportan como auténticas barruchonas, y tercero (y no menos importante) Mulán y Pocahontas también son Princesas Disney y tienen más pelotas que todos los protagonistas masculinos de sus respectivas películas juntos. La cuestión es que ninguna de ellas se conformó con su particular statu quo y quiso más y quiso mejor, así que menos lobos, Caperucita!

Y después de darle una lección virtual a esta niña (que se convirtió en vídeo viral en dos días mientras que a mí no me lee ni mi madre), os digo lo que venía diciendo: no desesperéis, lo que queréis está ahí fuera, aunque es muy probable que no esté aguardando vuestra llegada y tendréis que luchar, bregar, descamisaros y desviviros por ello, pero existe en algún lugar, os lo garantizo.

Disfrutad del camino y estad abiertos a aquellos que quieran compartir su locura con vosotros... porque lo mejor de esta vida es encontrar lo que buscas donde menos te lo esperas. Así que levad anclas y a por ello, tigres, que si las Princesas Disney se hubiesen quedado a verlas venir el tío Walt no habría tenido nada que contar.
(y para ti, niña vírica, rebota rebota y en tu culo explota)