Primera reflexión en Ducha Libre
Algunas de nuestras conversaciones son memorables. Madre Teresa y yo hemos hablado varias veces sobre la posibilidad de encontrar a tu “otra mitad” y del famoso Destino. En La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera, hay un fragmento que menciona el discurso que da Aristófanes en El Banquete, de Platón. Para aquellos que aún no hayan tenido la oportunidad de leerlo explicaré un poco de qué trata, ya que el discurso en sí es mucho más bello que el resumen que hago a continuación:
| El Banquete de Platón, Giambattista Gigola 1790. Musei Civici di Arte e Storia (Brescia, Italia) |
Antiguamente, las personas tenían cuatro piernas, cuatro
manos, dos cabezas situadas en direcciones opuestas y dos órganos sexuales. Eran
seres fuertes y orgullosos, tanto, que empezaron a conspirar contra los dioses
para ocupar su lugar. Los dioses podrían haber acabado con ellos; medios tendrían
de sobra, pero Zeus ordenó cortarles en dos mitades para debilitarles. Cuando
las nuevas mitades fueron conscientes de su nueva fisionomía, empezaron a
añorar a su otra mitad. Algunos se volvieron locos buscándola y otros murieron intentando
recuperarla. El panorama debió ser bastante desolador, puesto que dentro de
Zeus afloró la piedad. Entonces decidió trasladar los órganos sexuales hacia la
parte delantera de los nuevos seres para que pudiesen hallar placer o
encontrasen visos de unidad aunque fuese durante un rato. También les concedió
la posibilidad de crear prole, siempre y cuando se juntasen una mitad masculina
y otra femenina.
Conforme se lee a Kundera, el lector puede empezar a
preguntarse:
- ¿En la vida estamos
destinados a ser uno?: me gustaría subrayar “destinados”.
- ¿Dónde está mi
mitad?: creo que habría que matizar “esa ansiada mitad que llevo buscando toda
mi vida”.
Después podría seguir preguntándose:
- ¿Es esta mi mitad?
- ¿Cómo sé que esta
persona es o no mi mitad? ¿Qué pruebas tengo de ello? “Estoy segura de que
es mi mitad. Y no pasa nada si no lo es porque yo la amo y haría cualquier cosa
por ella”. Pero y si se cruza en mi
camino la que sí que es, ¿dejo a esta persona que tanto amo y voy detrás de mi
otra mitad o me quedo como estoy?
Y tal vez:
- ¿Seré yo que soy rara y por eso no la encuentro?
- ¿Me falta algo?
- ¿Es que soy fea?: es mi favorita.
- ¿Por qué todos tienen pareja menos yo?
- ¿Por qué se besuquean tanto estos de enfrente? Que se vayan a un
hotel, no que lo hagan aquí en el Metro, por dios, ¡qué poca decencia y decoro
tienen los jóvenes hoy en día!
- ¿Por qué es tan bonita la navidad?
- ¿Por qué? ¿Por qué? ¡¡¿¿Por quéeee??!!
A mí me hubiese gustado mucho
saber qué hacían esos seres bicéfalos antes de haber levantado la ira de los
dioses. Para ellos, ser UNO tiene que haber sido lo mejor del mundo, ya que cuando
les dividieron se desesperaron. ¿Cómo sería vivir un amor completo y estar con
tu mitad en perpetua compañía? ¿Es algo que debería anhelar? Creo que la
evolución nos ha acostumbrado a ser más o menos independientes y vivir de nuevo
siendo un solo ser sería bastante agobiante hoy en día.
Podría seguir escribiendo sobre
la fe que deberíamos tener (o no) en el Amor e intentar convenceros (o
persuadiros) de ello; también podría profundizar y hablar sobre el Destino pero
no me apetece.
Sin embargo, me gustaría
recomendaros El Banquete. Por
supuesto que no da las respuestas a las múltiples dudas que tengamos sobre el
Amor (ningún libro lo hace) ni habla de cómo ser un buen anfitrión en las
fiestas (jajaja, chiste malo). ¿Entonces por qué leerlo? Las obras filosóficas
pueden ser muy entretenidas y esta es una de ellas. Cuando os apetezca leer disertaciones
de este tipo, en menos de cien páginas encontraréis siete puntos de vista
distintos, siendo el de Sócrates, en mi opinión, el mejor porque invita a la
reflexión.
Hace unas semanas, a Madre Teresa y a mí nos abordó un chico
en Fuencarral. Salíamos de una discoteca y nos dirigíamos hacia Cibeles. Intentó
darnos conversación y ser simpático pero no era un buen momento. Era un mal timing. Días después escribí a mi amiga
por Facebook perorando de noche sobre el mencionado mal timing y las inquietudes (llamémoslo así para que quede más
elegante) amorosas que me quitaban el sueño. A raíz de ello me invitó a escribir
en Ducha Libre. Una idea fantástica, al menos de momento. Así que muchas
gracias por la invitación. Espero que sea la primera de muchas reflexiones absurdas de gente que no sigue
sus propios consejos.
