Una pequeña anécdota
Introducción
Al lado de mi oficina hay una empresa especializada en gestionar Servicios de limpieza, en la cual entra y sale un abuelito muy majo, de esos que sonríen por cualquier cosa. Su descripción física sería la siguiente: tiene una melena canosa rala pero al fin y al cabo, pelo. Sus ojos son más pequeños que los míos (que los hay) y tiene una tez roja que no tiene nada que envidiar a Kócum, el pretendiente de Pocahontas que tenía dos huellas de oso en los pectorales. Él viene todos los días con su americana azul oscura sin corbata. Creo que en realidad, la empresa la lleva su hijo y el abuelito viene ya por costumbre. Hace más de un año que somos “conocidos” y cuando coincidíamos, me buscaba con la mirada y me sonreía, así que terminé saludándole como a uno más.
Nudo
El verano pasado, mientras esperaba en la calle a que saliesen mis compañeros para comer, me puse a la sombra y observé que se acercaba el abuelito sonriendo como siempre. Nunca habíamos mantenido una conversación y esta vez sería la primera. Sin preludio alguno, estuvo contándome que le habían puesto una multa de tráfico y no sabía cómo gestionarlo. Estaba indignado y fruncía mucho las cejas. Yo sólo asentía, sosteniéndole la mirada para darle a entender que le estaba escuchando. No esperaba oír esa historia. Lo normal en estas situaciones es que me pregunten (dada mi naturaleza oriental y exótica) que de dónde soy, que si estudio o trabajo, escuchar que les sorprende mi perfecto castellano y que después me pregunten por mi nombre y por su significado; esos tópicos a los que cualquier asiática ha experimentado innumerables veces a lo largo de su vida. La verdad es que sólo quería hablarme y conocerme; ir más allá del saludo cordial. Me gustaría remarcar que, además de oriental y exótica, ese día llevaba puesto un sombrero de paja con un cinto de flores, así que encima iba mona.
Desenlace
Hace mucho tiempo que no le veo.
Hoy he salido del metro. Eran más de las 14:30. No tenía mucha hambre pero me compré un bocadillo (de ensaladilla de cangrejo, por si a alguien le interesa) en la pastelería. El sol me daba de frente y estaba muy cansada. Iba pensando en lo bien que estaría metida en mi cama olvidándome de todo el mundo mientras caminaba hacia la oficina. Luego vi que en dirección contraria venía andando el abuelito acompañado de un señor que supuse que sería su hijo. Yo me preparé para sonreírle y saludarle. Al cruzarnos, el abuelito se paró y dijo: “¡¡¡Hola!!!”. Era la primera vez que me saludaba tan emocionado. Tenía ambas manos abiertas como si fuese a darme un abrazo. Me tendió una mano y se la cogí. Y él, muy decidido, me dio un microbesito en la mano, casi invisible, y me dijo: “¡Cómo me alegro de verte, guapa! Adiós, adiós”. Y me alegró el resto del día.
... Y pensé que sería un post muy bonito que tenía que recoger.
Moraleja
- Moraleja 1: Ya lo sabemos todos pero lo olvidamos y por eso es bueno recordarlo: es muy fácil ser feliz.
- Moraleja 2: Hay tiempo para todo. La clave está en organizarse bien.
- Moraleja 3: "Anything worth doing can be done". Me lo dijo una galletita de la suerte.
- Moraleja 4: a la ensaladilla de cangrejo le pondría un poco de cebolla picada.
Moralejas 2 y 3 son notas mentales mías. Además, quería sacar muchas moralejas, aunque no tengan que ver con la anécdota.
Epílogo
Creo que ya nos hemos preguntamos por nuestros nombres pero ahora mismo no lo recuerdo; ya se lo volveré a preguntar. Seguro que tampoco se acuerda del mío, pero da igual. Lo importante es que ya somos amigos.
Puede ser que, como no he tenido la suerte de crecer junto a mis abuelos, no sé lo que es que te mimen y te digan siempre lo guapa que eres, que te den la razón a pesar de que no la tengas cuando discutes con tu madre, que te regalen 50 euros por Reyes, o que tu abuela te haga croquetas cada vez que haya una buena noticia que celebrar y convoque una cena familiar por teléfono, pero que después ella vaya advirtiendo que no la llaméis hasta dentro de una hora al menos porque tendrá las manos manchadas de bechamel (me das mucha envidia, Serdo).
Espero que el abuelito viva sano durante muchos años más.

