jueves, 26 de junio de 2014

Dientes de leche


Monet

Un gramo de Soma cura diez sentimientos melancólicos (Huxley)


Hacía mucho tiempo que no recordabas lo que era que te doliese el corazón en forma de ardor. Te quema por dentro. Te cuesta respirar y te paraliza durante unos instantes. Pruebas a llorar. Funciona. El cuerpo se relaja un poco, pero sientes miedo porque la inseguridad te domina. No sabes qué hacer. Ese es el problema. Es presión, estrés, impotencia…

A veces eres cínica porque estás harta de tener el corazón roto y empiezas a convencerte de que el desengaño con el mundo sea quizá la última frontera que linde con la Locura. Tienes la toalla en la mano dándole vueltas y vueltas. Te tienta mucho tirarla al suelo. Pero no lo haces. ¿Por qué no debería tirarla? o ¿Por qué debería tirarla?


Dientes de leche


Viene corriendo con su hermano. Le abren la puerta del coche para que entre. Te mira durante una milésima de segundo y sonríe, pero baja la vista porque le da vergüenza. Se sienta y te mira de reojo poniendo los incisivos sobre el labio inferior como si fuese un conejito. ¡¡¡Sorpresa!!! Te ha robado el corazón (risa de Nelson, de los Simpsons).

No sé cómo enfatizar el mencionado robo para añadirle mayor intensidad y/o significado. Es como si fueses consciente del acto y encima fueses cómplice, porque en realidad te has dejado robar el corazón. Quizá esa sea la expresión más exacta. Ocurrió bajo un cielo ceniciento y el protagonista es un niño de tres años muy delgado y pálido.   

Te ha enseñado sus perfectos dientes de leche y sabes que ese gesto significa algo, aunque en ese momento no sabes el qué. Es algo más allá de lo obvio, es decir, de la mera vergüenza de un niño que no sabe cómo reaccionar ante alguien que acaba de conocer o del reloj biológico que nos afecta a todas (sí nos afecta y tampoco hay que dramatizar por ello). Es un mensaje subliminal. Apelando a tu memoria caprichosa (la cual funciona cada vez más como le da la gana), le pides que por favor se acuerde de esto para pensarlo después cuando tengas un rato a solas. Y guardas el recuerdo como si fuese una foto Polaroid. Le observas fijamente: los ojos, el pelo, las orejas, las manos, el timbre de su voz cuando canta o ríe. Te encanta verle comer helado, sandía o galletas. No quieres perderte ni un solo detalle. ¡Es la persona que has dejado que te robe el corazón! Pues claro que tienes curiosidad por conocerla. Y cuanto más le observas y conoces, más te enamora. Es un niño encantador.

Todas las madres saben que sus bebés sufren mucho cuando les salen los dientes de leche. Es un dolor por el que tienen que pasar sus hijos para que crezcan. Pocos años después, esos dientes de leche se caerán y darán paso a unos nuevos.

Estos últimos años me sentía como una mujer de 40 años en un cuerpo de veinteañera: demasiado madura, vieja, harta de la vida y sin muchas esperanzas a las que aferrarse. Pero estaba equivocada. Todo esto que estoy viendo y sintiendo sigue formando parte de una persona que está creciendo, que sigue creciendo y no se ha quedado estancada. El dolor que se siente cuando nacen los dientes de leche es un buen ejemplo para expresar en qué consiste el crecimiento. Es una casilla por la que debes pasar para poder seguir adelante y evolucionar hacia alguien a quien aún le quedan varios viajes por delante, cosas por ver, sentir, probar; personas que conocer y recibir con los brazos abiertos, y también dejar marchar porque se acabó el tiempo que tuvisteis que compartir en esta vida.


“Antes de que surja además del Amor”


Ha llegado a mí un escritor nuevo. Me compré varios libros suyos impulsivamente porque el prólogo de uno de ellos era simplemente el siguiente:

Me pregunto si hoy no has tenido hambre de Amor.

Y estas son algunas de las frases que más me han gustado hasta ahora:

- Dependiendo del caso, hay gente que no llega a la meta. Así es. El amor puede hacerte sufrir toda la vida sin contrapartida o beneficio alguno. Si crees que entonces la vida es lamentable e injusta, entonces es que aún no estás preparado para desear un Amor Verdadero.

- Espero que prefieras vivir una vida en la que puedas añadir valor a alguien en lugar de una vida en la que quieras poseer todo y a todos.

- Si dentro de ti no han florecido flores, aunque todo el mundo esté cubierto de ellas, aún no habrá llegado de verdad la primavera.

Porque eso es el Amor entre otras cosas. Es Dar, no Recibir. Dar sin esperar absolutamente nada a cambio. Es un acto voluntario, no mezquino y calculador que cuenta uno a uno los regalos dados y recibidos ni los mensajes enviados y recibidos.

¡Viva por esa mujer que, a pesar de ser infeliz con su pareja, en el corazón sigue teniendo ansias de aventuras y desea fervientemente besar unos labios nuevos! ¡Viva por la mujer que está dispuesta a recorrer medio país ahora mismo para comprobar que ese chico que apenas conoce merece la pena volver a ver! Y viva por aquella que, aun sabiendo que va a seguir sufriendo, prefiere quedar de nuevo con el chico que la hizo sentir realmente viva en lugar de dejar pasar la oportunidad y no sentir nada. Esto es hambre de Amor y sólo se consigue cuando uno va a pecho descubierto sin armaduras, cotas de malla ni chalecos salvavidas. Esto sí que es darlo todo y arrepentirse, que arrepentirse de no haberlo hecho. Esto sí que es saltar al vacío y arriesgarse.

Esto sí que es Carpe Diem.

miércoles, 25 de junio de 2014

Elecciones

La ley de Murphy, coadyuvante universal para mezclas explosivas, presenta: Cómo liarla petarda en tres cómodos pasos. Fácil y para toda la familia.



Esto de ser adulto es un rollo macabeo. Tomar decisiones debería ser una actividad que se pudiera subcontratar de vez en cuando. A veces necesitamos vacaciones de nuestra propia visión del mundo, porque entramos en bucle y nos amontonamos. Perdemos la imagen global de nuestra vida y eso es caca.

Por este motivo, ante la dificultad de encontrar una solución satisfactoria, equilibrada y sensata, hemos decidido ofrecer la receta para liarla petarda (que es como liarla parda, pero cuando lo dices con barba y traje)¿Para qué solucionar un problema pudiendo taparlo con otro mayor? La elección está clarinete.

Primero. Debes encontrarte en un momento de cambios en tu vida y cuando creas que estabas a punto de pasar página, evitar la debacle y reinventarte, han vuelto los viejos fantasmas del pasado (nota importante: es necesario tener un timing de mierda, en general. Si tienes una flor en el culo deja de leer, esto NO te aplica) Aquí es donde hace entrada en escena la ley universal de Murphy y se lía la marimorena.

Segundo. Tienes que tener desarrollada (ver apartado de I+D de tu última analítica; normalmente la encontrarás tras la hematimetría) la habilidad de liarlaparda, fenómeno estudiado por los investigadores de la Universidad de Missouri-Llobregata. Este es requisito sine qua non para evolucionar al siguiente estadio: la capacidad de liarla petarda.

Si crees que ese momento se acerca, (los astros se están alineando, los oráculos lo han anunciado y el horóscopo –que nunca falla- lo vaticina) es recomendable agarrarse los machos (o incluso los muñoz machos) porque se avecinan turbulencias.

Tercero. Permite que un caos controlado se apodere de tu rumbo. Considera la entropía como la coordenada que guíe tu deriva. Adopta el dogma del Aleas como forma de vida. Asómate al balcón de lo desconocido y déjate sorprender...

Contraindicaciones
El impulso irrefrenable hacia el vacío es casi una constante en la vida de esos locos a los que nos gusta la sensación de cosquillas que nos producen los Gs negativos en el estómago, a los inquilinos de las montañas rusas emocionales y las tragedias de proporciones isabelinas. Vivir es nuestra droga y liarla petarda una soft skill de nuestro perfil de Linkedin confirmada por todos los que suben y bajan con nosotros. No te culpes por ello y disfruta del viaje.



Recuerda que la realidad supera a la ficción y los cambios siempre suelen ser para mejor. 
Esto son dos verdades validadas por la propia experiencia de quien suscribe. “Lo que pasa, conviene”, suele argüir un Marqués con palmarés deportivo y, como diría mi santa madre: “Lo que es para ti, bueno o malo, no te lo quita nadie”. Carpe diem, hermano. 

lunes, 2 de junio de 2014

La intensidad

Contra el sedentarismo, las autolimitaciones y los yogures con trocitos de frutas


Vivimos en un mundo de medias tintas, de aguas templadas, de arte que no da ni frío ni calor. El triunfo de la mayoría tiene ese tufillo de mediocridad que hace que todos se contenten sin que ninguno se quede satisfecho. Este gusto por lo moderado hace que nuestras vidas sean más llevaderas por su absoluta previsibilidad. Hoy en día, incluso ser diferente se ha convertido en una convencionalidad de la mano del postureo.

Nos hemos comprado un adosado en nuestra zona de confort, junto con todos aquellos que aspiran a vivir tranquilos en el anonimato de la comodidad que proporciona luchar por no bajar a segunda. Sin grandes sustos, ni decepciones, pero también sin intensidad. 
Sin embargo, la hipoteca que pagamos por ello va a ser de las que tienen letra pequeña y estamos cometiendo en el peor de los pecados, porque, nosotros -como Papillon- somos culpables del mayor crimen que pueda existir: malgastar nuestras vidas. Somos el tiempo que nos queda.

Vidas como bebidas sin gas. Automatismos fútiles. Vivir en mitad de la tabla. La normalidad como sello corporativo. Banderas a media asta del templo del carpe diem.

En este sedentarismo físico, mental y emocional nos encontramos todos inmersos, nos dejamos llevar por la corriente de lo corriente, sin querer apartarnos del camino de baldosas amarillas y parece que olvidamos que la vida es breve, que estos cuerpos serranos han venido a este mundo acompañados de esta cabeza para pensar y esta curiosidad para experimentar. O te mueves o caducas. Y, como dice el dicho,  "A rolling stone gathers no moss". Pues eso, a rodar.

Déjate de lamentos. Ponte la camiseta del Sí. Deja de pensar en qué es lo que otros quieren para ti y para tu vida, y empieza a pensar en qué es lo que tú quieres. Deja que tu voz te hable y haga su propia versión de esta canción... no te limites a seguir la letra del karaoke y dale una vuelta a tu mundo, ve a por lo que quieres, porque si no lo haces tú, nadie lo va a hacer por ti. Quizás nunca lo consigas, pero que te quiten lo bailao. Aparca el pesimismo y las estrecheces de miras y si alguien tiene que decirte que No, que sea otro y no tú mismo quien te corta el paso.

Y si tienes comprobado que no te convencen los yogures de frutas... no los compres, carajo! Anda que no hay variedades en la sección de refrigerados de la vida para caer siempre en los mismos errores... Utiliza tu buena memoria para recordarte que no te gusta su textura, que siempre te acabas preguntando en qué estado habrían metido esa fruta ahí y que te terminan sentando mal por pura sugestión. Así que ve al supermercado con la lección aprendida y acuérdate de traer lo que tú quieres de allí, no lo que nadie te diga que tienes que traer... y mucho menos los malditos yogures con trozos!

Porque en esta vida hay que tener el coraje para cambiar las cosas que se pueden cambiar, la serenidad para aceptar las cosas que no se pueden cambiar y la inteligencia para distinguir unas de otras.