Sobre la ilusión, los mejunjes art attack y los significados en busca de palabras que los winzipeen
ILUSIÓN
1. Imagen sugerida por los sentidos que carece de verdadera realidad.
2. Esperanza que carece de fundamento en la realidad.
3. Entusiasmo, alegría.
Entonces... ¿ilusionada o ilusa? ¿Dónde trazamos la frontera o en base a qué establecemos el matiz entre una y otra?
Según varios diccionarios consultados, predominan las definiciones (tanto en número como en aparición jerárquica) que consideran que la ilusión es una interpretación errónea de la realidad, incluso según algunos autores es el resultado de "poca claridad perceptiva y un estado emocional intenso". A partir de ahora tendré más cuidado al ilusionarme con algo.
Sin embargo, la duda que me asalta ahora es... ¿cuál es el verbo que debo utilizar para hablar de la esperanza que se siente cuando se espera que algo sea por fin bueno sin que parezca ingenua o esquizofrénica?
Lo pregunto para poder aplicármelo la próxima vez que albergue algún tipo de expectativa sobre la bondad de algún proyecto que está en marcha y que parezca factible y positivo para mi vida e intereses, si es que vuelvo a dar cobijo a semejante delirio de grandeza.
Y ante esta disyuntiva me hallo y pienso que faltan palabras en el lenguaje cervantino para expresar sentimientos complejos. Porque en esto de los sentimientos, parece que los españoles también "somos más de follar."
En fin, para hablar de una sensación hemos de reflexionar sobre ella, lo que implica tomar distancia de nuestra sensación.
Pero las sensaciones y los recuerdos terminan mezclándose en nuestro cerebro. Cada vivencia que tenemos acaba construyendo un núcleo emotivo y cada vez que recordamos una experiencia reescribimos sobre ella, dotándola de una nueva dimensión, impregnándola de aquel estado de ánimo que teníamos al evocarla o esa otra reacción que provocamos en nuestro interlocutor al compartirla. Y sin embargo, no cambiamos la palabra que asociamos a ella la primera vez, con lo que adulteramos el sentido de las palabras y acabamos con un mejunje art attack mental y visceral de agárrate y no te menees.
Nuestros recuerdos están por tanto encadenados a emociones que van actualizándose constantemente hasta que todo queda envuelto, etiquetado y almacenado en nuestra quijotera con un nombre final que cumple con los criterios de la Unión Europea de estandarización, pero que a la hora de la verdad no sabemos cuáles son los ingredientes y eso a veces es importante, porque pensamos que somos intolerantes a la lactosa, y en realidad lo que nos sienta mal es ponernos pantalones para sordomudos.
Por eso resultaría necesario desaprender dentro del proceso de vestirse de pies a cabeza para el día a día. Igual que cuando llega la colección primavera-verano cogemos la bufanda de la Conchi y la guardamos porque ya no aplica, igual que también ocurre con las máquinas, que en ocasiones es preciso volver a la configuración inicial, formatear, desfragmentar y volver a empezar. Porque algunas veces hay que ir hacia atrás para poder seguir adelante.
Para los más románticos, la metáfora sería la de las novelas de Diseña tu propia aventura, cuando elegías un camino y esa opción terminaba contigo antes de decir "Jesús!"; ahí no quedaba otra que volver atrás y recalcular la ruta.
Tenemos que reaprender todo lo que sabemos y que no nos vale. Como cuando un programa está obsoleto y hay que bajarse una nueva versión. Debemos descubrir que existen otros caminos que permiten llegar al destino deseado, pero implica una condición fundamental: hay que independizarse de conceptos o ideas arraigados y erróneos, que se inculcan en la familia, con los que hemos crecido, que hemos aprendido o que hemos llegado a creernos. Ideas y asociaciones que nunca hemos puesto bajo el microscopio de nuestra inteligencia para examinar si en realidad tienen sentido o no son más que una filfa. La clave está en cambiar los paradigmas, volver a experimentar, replantearse todo aquello que creemos haber sabido todos estos años, reconocernos incultos, dotar de nuevos significados a las palabras amor, amistad, éxito, futuro... reescribir esos archivos con lo que quiera que nos borbotee en el magín.
Y escribe, lee, comparte, siente, construye, olvida todo lo que no quieras recordar y vuelve a empezar. Vive tu vida sabiendo que si disfrutas de algo efímero con toda tu alma, jamás te lamentarás de no haber hecho más... porque era imposible.
Recuerda que las palabras definen cosas/sentimientos/situaciones que están en constante movimiento y que cuando no hay palabras que recojan aquello que ya existe hay que inventar una nueva palabra o quizás buscarla por el mundo.
Recuerda que las palabras definen cosas/sentimientos/situaciones que están en constante movimiento y que cuando no hay palabras que recojan aquello que ya existe hay que inventar una nueva palabra o quizás buscarla por el mundo.
Viajemos en busca de palabras para expresar lo que nos pasa... o mejor aún: que nos pasen tantas cosas que nunca encontremos palabras para categorizarlas todas.

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