viernes, 24 de enero de 2014

Chanquete ha muerto, gracias a Dios.


Sobre el precio del barril de Brent, el coste de oportunidad 
y el ser o no ser.


He aquí la verdad sobre el hundimiento del Titanic: se hundió gracias a Dios.


El ser humano tiene una peculiaridad que pocas máquinas poseen, y es la de poder ponerse en marcha con casi cualquier tipo de combustible. Hay quien vive de las vidas de otros, hay quien vive para atesorar miseria y los hay que viven para perpetuar sus enfermedades. Algunos viven de amores ficticios, otros viven de amores de cama y los hay que se desviven por amores  a fondo perdido. Algunos viven para que otros puedan llegar a vivir por algo y muchos viven por su trabajo, por dinero o por el deber para con la patria.

A veces, lo que nos alimenta la vida también nos la envenena suavemente, porque no somos conscientes de que un alto porcentaje del combustible que empleamos para vivir es tóxico y muy adictivo, aunque esté socialmente bien aceptado.

Lo cierto es que a la máquina más perfecta jamás creada le resulta extremadamente difícil dejar de emplear combustibles tóxicos y pasarse a los “verdes”. A nadie se le ocurre echarle diesel a un coche de gasolina. Si lo único que puedes conservar del coche es el chasis, como en nuestro caso, lo que tendrás que hacer para poder usar diesel será cambiar por completo el motor de gasolina y sustituirlo por uno diesel. Es decir, necesitamos una reconversión interna profunda para poder vivir con nuevos y mejores combustibles.

Pero, ¿quién quiere morir voluntariamente  para olvidar lo que te mantiene vivo? He ahí el quid de la cuestión. Siempre hay que asumir un riesgo, siempre hay que soltar un lastre aunque sea el más querido e incurrir en un coste de oportunidad. Es como tener que romper un boleto de lotería premiado sin saber muy bien por qué debes hacerlo. Desde luego, la primera y gran premisa para que sea posible el cambio es sentir la necesidad de que éste se produzca, seguramente  porque ya llevas un tiempo notando  que la máquina no rinde bien y se cala demasiado.

Establecer prioridades es una muy buena ayuda para poder elegir el motor que mejor va a aprovechar la energía de los nuevos carburantes que van a alimentar nuestra vida. Hay que mantener la máquina a máxima potencia y la tracción a las cuatro ruedas a punto para estar preparados para cualquier ITV.

Siempre es importante tener en cuenta la famosa “Regla de Oro” presente en las escrituras de todas las religiones y, cómo no, a partir de este momento en este sagrado blog: trata a los demás como querrías que te trataran a ti, y más concretamente, comunícate con los demás como te gustaría que se comunicasen contigo. La comunicación es siempre el combustible que nos hace llegar más lejos y más adentro, es el más limpio y el más saludable. 

Así que, querido lector, una vez más te insto a mojarte y dar un paso al frente para conseguir el cambio. Muere como el ave Fénix y renace, pon el acento en nuevos objetivos vitales y prepara a conciencia un nido donde solo puedan crecer las cosas que te devuelven tanta energía como la que tú les dedicas. 


“La vida es así, está llena de palabras que no valen la pena, o que valieron y ya no valen, cada una de las que vamos diciendo le quitará el lugar a otra más merecedora, que lo sería no tanto por sí misma, sino por las consecuencias de haberla dicho” - La Caverna, José Saramago. 

duchalibre.blogspot.com.es. 

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